domingo, 25 de octubre de 2015

Patilla cambio doblada.

Al hacer uso de los cambios traseros de nuestra bicicleta, puede ocurrir, en ocasiones, que estos no funcionen bien, que al accionar la palanca de cambio la cadena suba o baje dos piñones de una sola vez.
Descartados posibles problemas en la tensión del cable, lo más normal es que el fallo se deba a un problema en la patilla que une el cambio trasero al cuadro. 
Es una pieza en forma de gancho construida de un material más blando que el cuadro, para que en caso de que el cambio sufra un golpe, este no se transmita al cuadro y acabe estropeándolo.
La idea general es que esta pieza sirve para evitar que el cambio se rompa en caso de que se dé un fuerte golpe o sufra una tensión excesiva. Bueno, mi opinión personal después de muchas bicicletas intervenidas es otra: 

Cuando una patilla solidaria al cuadro se doblaba (de las antiguas que formaban parte del cuadro, no de las intercambiables), resultaba prácticamente imposible volver a ponerla recta, con lo que los cambios jamás volvían a funcionar bien y aquello acababa en caos total. O tirábamos el cuadro entero o nos aguantábamos con la transmisión hecha una pena. 
En el tiempo que llevo operando con bicicletas, ya han sido dos los cuadros que he tenido que descartar por este motivo, pues las variaciones de ángulo de la patilla para que ésta deje de funcionar son mínimas, milimétricas, y hacerlo a ojo es casi misión imposible. Una variación en el eje de la patilla de unas micras de milímetro, a lo largo del cambio se convierten en uno o dos milímetros de desviación. 

Así pues, mi opinión personal es que lo de las patillas intercambiables ha venido a evitar ese problema, no tanto el que un cambio pueda o no romperse, que también...pero no en la misma medida. 

En el caso que expongo a continuación se trata de patillas de cambio de la marca KTM, bajo mi punto de vista extremadamente frágiles. Una leve presión con la mano puede hacer que se doble la patilla. En ocasiones, al intentar ponerla recta a "ojímetro" lo que se consigue es partirla, pues su capacidad de torsión es mínima. 
Toca comprar otra, y el precio no es barato que digamos. Oscilará entre los 10 y los 20 euros dependiendo de la tienda donde la compréis. 
Cansado de esto, de tener que comprar una patilla cada dos por tres (ya van cuatro en un período de apenas 4.000 kms) decidí hacer lo posible por ponerla tratando de no romperla.

Para ello es importante tener una patilla de recambio nueva. De este modo, una vez liberada la estropeada, y confrontando ambas, podemos apreciar a ojo su grado de deformación. Es bien sencillo.

Solo queda poner la pieza estropeada sobre un tas o yunque y martillear suavemente para devolverle su forma recta. En caso de torsiones laterales habrá que usar dos llaves inglesas y con mucho cuidado aplicar la suficiente fuerza para devolverle su forma original, contrastando con la pieza nueva cada dos por tres y volviendo a corregir una y otra vez hasta dejarla recta. 

Está claro que la pieza quizás ya no guarde la misma resistencia, pues ya ha sido "forzada" y quizás su estructura interior habrá sufrido alguna microrrotura, pero nos va a permitir aprovecharla hasta que acabe de romperse. Eso sí, siempre es recomendable llevar en nuestras salidas la patilla nueva por si las moscas. 
Otra opción a considerar es procurar mecanizar una patilla de un material más resistente, pero no es fácil encontrar un tornero que vaya a para su maquinaria para haceros esta pieza tan pequeña. Y si sois mañosos, quizás podáis hacerla vosotros mismos con un trozo de metal, unos machos de roscar y mucha paciencia. 


Patilla nueva a la izquierda y vieja a la derecha. 


Enfrentamos ambas patillas y comprobamos irregularidades en su eje de simetría. 



Eje de simetría plano perfecto, después de haber sido reparado. No dispongo de imágenes del eje deformado. 




Aplanamos la base dando unos golpes suaves a la pieza sobre un tas. 



Con ayuda de dos llaves inglesas (o un alicate y una llave inglesa) tratamos de corregir las torsiones laterales. 

Comprobar finalmente que las piezas quedan perfectamente casadas, sin deformidades. 

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