viernes, 31 de julio de 2015

Desmontaje y limpieza del basculante trasero BTT.

En las bicicletas de doble amortiguación, de vez en cuando es necesario realizar una limpieza de los rodamientos que permiten que el basculante trasero pivote. Debido al barro, la lluvia y el polvo, los rodamientos se llenan de suciedad y acaban desgastándose, no pudiendo realizar su función correctamente y generando un desgaste que a la larga puede resultar más costoso que si realizamos un mantenimiento cada cierto tiempo.
El mantenimiento a realizar es sencillo. Consta de quitar los tornillos que sujetan cada eje, limpiar los rodamientos correspondientes y engrasarlos de nuevo.

Necesitaremos una llave dinamométrica para el par de apriete una vez volvamos a montar el basculante, grasa consistente, una aguja para quitar la tapa de los rodamientos, ganas y tiempo.

El primer paso consistirá en quitar la rueda trasera para dejar libre el basculante con sus vainas y tirantes.



Uno de los tornillos principales (de los dos que sujetan las vainas muy cerca del eje del pedalier) se encuentra algo oculto y no se puede acceder a él sin desmontar primero las bielas y el plato. Así que procedemos a ello quitando primero la tapa dentada de plástico de la biela izquierda con una llave de allen de 12mm.




Una vez hecho esto, aflojamos los tornillos que sujetan la biela izquierda al eje y golpeamos con un mazo de goma para empujarlo y que pueda salir.



Ya tenemos el tornillo a la vista para poder desmontar el conjunto del basculante.
Procedemos a desmontar todos los tornillos para poder acceder a los cojinetes.







Desmontando el pasador que sujeta el amortiguador trasero.



Anillas separadoras.






Comprobad que los tornillos que sujetan el amortiguador trasero al cuadro son más largos. En este caso se trata de una KTM Taser. Quizás en otros modelos no sea así.




Una vez tenemos acceso a los rodamientos, con una aguja levantamos la tapa y los limpiamos con vapor a presión, un cepillo de dientes o lo que tengamos a mano.
Después los engrasaremos con grasa consistente y volveremos a cerrarlos.






Una vez realizada la limpieza y el engrase tan solo queda proceder del modo inverso, teniendo en cuenta que quizás el montaje del amortiguador ahora nos dé algún problema. En el caso de esta bicicleta se hacía muy difícil hacer coincidir los orificios para meter el pasador, pues hay intercalada una pestaña que sirve de guía a la camisa del freno trasero y que dificulta su montaje, así que opté por usar un tornillo del mismo diámetro que el pasador, que al tener su base con punta hace de guía para alinear todos los orificios. Detrás y seguidamente entra el tornillo original, cuya base es plana.





Al ir montando los tornillos hemos de tener la precaución de hacer coincidir bien las roscas. Meter un tornillo de mala manera puede implicar que nos carguemos el cuadro o el tornillo y finalmente repercutir en un mal funcionamiento del conjunto.
Apretaremos según las indicaciones del fabricante, ajustando en la llave dinamométrica el par recomendado. En este caso los tornillos son de 10Nm y de 20Nm.



Y "yastá".
Si no funciona tendréis que ver qué habéis hecho mal. Quizás necesitéis cambiar de gafas, o llevarla al mecánico.


¿Cada cuánto tiempo es recomendable hacer esto?
Bueno, cada 10-15 kilómetros. Si veis que se os hace muy pesado podéis dejarlo un poco más, quizás cada 5000-6000 kms, dependiendo de si vais por terreno de gorrinos o por carreteras limpias.

Venga, que todo es ponerse.