domingo, 29 de enero de 2012

Las desposadas.

He aquí mis dos bicicletas. Una para paseo, otra para hacer el cabra....
Cada una aporta unas sensaciones diferentes.
La amarilla, con 14 años, una bicicleta de montaña que transformé con el tiempo en urbana o algo parecido.
La blanca, una de montaña de apenas 1 año, con un carro Bob Yak Ibex que uso para ir al trabajo y otras salidas.
Las dos me han llevado al trabajo, a la compra, a recorrer la ciudad, al campo, y de aventuras.







martes, 24 de enero de 2012

El antes y después de una vieja bicicleta.

Para hacer esto, hay que amar lo que se tiene entre manos.
Una antigua bici muy deteriorada, aunque no carente de carisma, es convertida en una preciosa joya.

martes, 17 de enero de 2012

Entregada la Boomerang.

Bueno, esta mañana salió la Boomerang que donó Rafa y que ha ido a parar a manos de Rosa, una chica que necesitaba una como agua de mayo.
Como siempre, cumple con los requisitos para este tipo de entregas.
Espero que le sirva para mucho tiempo.
Apenas ha requerido una pequeña limpieza, un equilibrado de ruedas y engrase.
Estaba en perfecto estado de conservación.

jueves, 12 de enero de 2012

Vacilando a las motos.


Pues sí, mi bici no iba a ser menos.
Acudí al centro a por un encargo para un compañero de trabajo y justo delante de la tienda encontré un aparcamiento que me vino de perlas.

miércoles, 11 de enero de 2012

Donación: Una Boomerang.

Rafa andaba haciendo sitio en su casa y se dio cuenta de que tenía una bici que no usaba, así que decidió donarla a Ciclolística para que alguien pudiera aprovecharla. Me cité con él en Puerta de Toledo y allí se presentó con ella.
Es una bicicleta de montaña básica, de 18 velocidades con cambios Sram de puño, frenos V-Brake, cuadro de hierro, llantas de aluminio, cierre rápido en la rueda delantera y en perfecto estado de uso.
Además lleva un detalle que pocas bicicletas donadas llevan. Tiene incorporada una bomba de inflar y una botella para beber. Todo un lujo.
Apenas requiere unos pocos ajustes y una pequeña limpieza y estará dispuesta para rodar.
Gracias, Rafa.





sábado, 7 de enero de 2012

Ir al trabajo en bici.

Fuente: enbicipormadrid.es

Escrito por David

Ruta: La Fortuna (Leganés) - Entrevías. 14,5 km
Fecha: 28 de Diciembre de 2012
Guía: Víctor-Dialogotomía

Si quieres aprender cómo hacer tu ruta diaria en bici, escríbenos a bicifindes@espormadrid.es

Me llamo David y soy lector de Enbicipormadrid desde hace un año aproximadamente. Quiero felicitar a las personas que gestionan esta página por su trabajo en el fomento de la bicicleta en Madrid. Ánimo, espero que sigáis así mucho mucho tiempo.

Antes utilizaba mi coche todos los días para ir a trabajar. Cuando podía lo compartía con otras personas. De esta manera reducía gastos y, sobre todo tensiones. Pero en los últimos meses esto se había convertido en una misión imposible. Todos los días tenía que desplazarme a más de 50 kilómetros de mi casa para ir a trabajar. El transporte público me suponía unas 4 horas diarias, mientras que en el coche lo solucionaba en apenas 2 (con suerte, claro). Ni me planteaba la bicicleta. Bueno, miento. Me la planteaba a diario. Pero eran muchos kilómetros, muchas combinaciones posibles y casi todas malas. Ir desde el Barrio de la Fortuna hasta Colmenar Viejo en cualquier medio de transporte era una misión cuanto menos complicada. Así, cuando leía Enbicipormadrid y veía que alguna persona tenía la suerte de ir a su trabajo en bici me entraba una envidia insana que me comía por dentro. Bueno, tampoco era para tanto. Pero sí es cierto que pensaba “qué afortunados sois. Ojalá yo pudiese hacerlo…”.

Con el cambio de año he tenido la suerte de cambiar mi puesto de trabajo por otro más cercano, concretamente se encuentra en el barrio de Entrevías, muy cercano a la Asamblea de Madrid. Con la fobia que he cogido a los atascos en los últimos años y, por extensión, al coche, me dije: “esta es tu oportunidad. ¿Por qué no ir al trabajo en bici?”. Tras pensarlo detenidamente, me dispuse a contactar con los responsables de los BiciFindes y buscar asesoramiento de cuál sería la mejor ruta. Me contestaron al día siguiente de escribirles.

Todo fue muy rápido y con gran profesionalidad por su parte. Me asignaron un guía, Víctor (Dialogotomía), y, tras intercambiar con él varios correos para ver cuál sería la mejor ruta, concretamos una fecha para hacer el trayecto, el 28 de diciembre concretamente. A las 10:00 Víctor me estaba esperando en el punto de encuentro. Se desplazó hasta el Barrio de la Fortuna para acompañarme en mi trayecto hasta Entrevías.

En primer lugar me explicó las normas básicas: circular por el centro del carril, hacerte visible a los coches, no tenerles miedo, señalizar los cambios de dirección, etc. Una vez terminamos, nos pusimos manos a la obra siguiendo el itinerario previsto. Puesto que gran parte del recorrido transcurría por el Anillo Ciclista a su paso por Carabanchel y Orcasitas, tuvimos poco contacto con el tráfico.

Cuando compartimos calzada con el resto de vehículos me llevé una sorpresa mayúscula que me gustaría destacar: los coches respetan a los ciclistas. No nos pitaron, ni nos adelantaron de mala manera, ni nos “reprocharon” ir por la calzada… Nada de esto. En todo momento se comportaron de forma cívica con nosotros. Además, el que la mayor parte de la ruta transcurriese por calles “tranquilas”, sin apenas tráfico, fomentó enormemente esa sensación de seguridad. También afrontamos pasos complicados, por ejemplo el cruce entre Méndez Álvaro y la Avenida de Entrevías, pasando por debajo de la M-30, o la subida de la Avenida de San Diego desde el principio hasta la Asamblea de Madrid. No tuvimos mayores problemas
a pesar del tráfico y solventamos estos pasos difíciles sin ninguna complicación.

El camino de vuelta transcurrió de la misma manera. Pudimos comprobar que las distancias entre los lugares son mucho menores de lo que a priori parece. Al final llegamos algo cansados porque nos salió un recorrido de más de 33 kilómetros.

De toda la experiencia saco varias conclusiones positivas: en primer lugar, circular por las calles de Madrid no es tan complicado como me parecía a priori. Simplemente hay que utilizar el sentido común, respetar las normas de seguridad vial, señalizar bien los cambios de dirección y respetar también al resto de vehículos. Cuanto más respetas más te respetan.

En segundo lugar, Madrid tiene cuestas, pero siempre hay una calle tranquila con poco tráfico que te permite subir sin mayores problemas. En tercer lugar, la bici es ideal para trayectos cortos de entre 2 y 7 kilómetros. Para distancias mayores es recomendable combinarla con el transporte público (a no ser que tengas buena forma física y… una ducha en tu trabajo).

En cuarto lugar, si utilizas la bici para ir al trabajo te olvidas del atasco, de los que te hacen “pirulas” o de la tensión de llegar tarde ese día por el tráfico. Y esto es impagable, al menos para mí que lo he tenido que soportar durante tantos años.

Muchas ventajas y pocos inconvenientes. Bueno, en mi caso en particular uno: la distancia entre mi casa y el trabajo continúa siendo grande. Al final me salen unos 15 kilómetros por trayecto, lo cual se convierte en una cifra respetable para hacer a diario.

No sé si en el futuro iré a trabajar todos los días en bici, pero sí tengo claro que el día que lo haga la mayoría de los coches me respetarán, siempre podré circular por calles tranquilas sin apenas tráfico, podré elegir entre hacer el trayecto entero en bici o combinarlo con otros medios de transporte (tren por ejemplo) y, sobre todo, sé que llegaré a mi trabajo mucho más feliz por haberme evitado las tensiones de los atascos que sufrimos a diario.

Gracias a Enbicipormadrid por sus bicifindes y por poner a mi disposición a un guía tan experimentado como Víctor. Animo a todos aquellos que quieran utilizar la bici para ir al trabajo y que no se sientan muy seguros que se pongan en contacto con este blog para que les ayuden a “quitarse los miedos”. De veras que tras intentarlo se ve mucho más factible. Ánimo.

David