jueves, 5 de mayo de 2011

Por eso la elijo.

Silenciad el reproductor de música a la derecha de la pantalla.


Porque en ella subido siento el viento.
Porque a su ritmo mis sentidos se llenan de la realidad que quiero construir.
Porque es una bella manera de encauzar mi energía básica.
Porque con ella siento que el camino no me pide correr ni llegar antes.
Porque a su paso se disparan sonrisas, se me dispara la sonrisa.
Porque el pedaleo acompasa a mi corazón.
Porque representa la vida sencilla, la buena vida.
Porque me resultan amables sus susurros al rodar.
Porque me equilibra.
Porque es femenina.
Porque cuida de mi y de la ciudad.
Por eso y por mucho más, elijo la bicicleta.

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